Cómo sobreviví 23 días de viaje con mi “toddler”


photo: @rocafelo

En colaboración con JAE. La autora es un consultora de negocios y una madre puertorriqueña / ama de casa en formación. Este es un blog personal. El contenido de esta comunicación ha sido preparado para fines de entretenimiento. Su intención no es, y no constituye, ningún tipo de asesoramiento profesional.

“Cuántos días nos vamos?” le pregunté casi distraída. “Tres semanas”, dijo mi esposo con el tono de quien confirma tu información personal para propósitos de seguridad en una llamada. Y siguió escribiendo en la computadora. “TRES SEMANAS!!!” fue mi reacción en pánico. En serio. PÁNICO. Tres semanas sin Nanny, sin Abuela, sin trabajo para distraerme, tres semanas en estado de alerta constante, 24 horas al día, 7 días a la semana. Era como volver al día uno luego de dar a luz.

Me compuse y me dije a mí misma: “son vacaciones…” con un aire de resignación. Pero como las madres somos unas guerreras (y si trabajamos a tiempo completo somos superhéroes), me sequé las lágrimas y me senté frente a la computadora. “Viajando con infantes”, “Viaje con toddler”, “Viajando con niños pequeños”, escribí. Nada, o casi nada que me diera una idea clara de cómo enfrentar este reto.

Así que me dije a mí misma: “ponte creativa”. Saqué lápiz y papel (como en los tiempos de antes) y escribí una lista de cosas que debía llevar para el viaje. Al terminar las tres páginas me pregunté: cómo coordino las salidas? A qué hora viajo? Qué tal si mi niño no duerme? Cuán largo debe ser el vuelo? Tengo que llevar car seat? Debo ir a sitios de niños exclusivamente? Cuántos pañales me llevo? De pronto me doy cuenta de que esto es un proyecto mayor, y que las preguntas eran tantas que podía hacer un seminario de universidad de cómo viajar con toddlers.

Luego de dos meses de planificación, ya tenía un itinerario detallado por día, había coordinado los pasajes, la transportación terrestre, la estadía, los tours y estaba “ready”. Tan “ready” como uno puede estar para esto. Aguanté la respiración y sobreviví.

Así que aquí les comparto lo que aprendí de esta aventura (por categorías por supuesto, porque pienso en cuadriculado).

1. Vuelos

  • Escogí horarios en los que sabía que mi bebé tomaba su siesta o un poco más tarde. De esta forma, me garantizaba que durmiera al menos una parte del viaje.
  • Escogí vuelos cortos de no más de 4 horas. Los aviones tardan 30 minutos en despegar y 30 en aterrizar. O sea que si duerme 2 horas eso te deja con sólo una hora de “entretenimiento”.
  • Aseguré que los accesorios de mi bebé (coche y bultito) no requirieran el pago de cargos adicionales por equipaje.
  • Confirmé si podía llevar el niño en mi falda sin costo adicional. En ocasiones tienes que comprar el pasaje y luego llamar para informar que vas con un infante para que le creen el boarding pass. No esperes al aeropuerto!

2. Transportación Terrestre

  • Tu hij@ necesita un car seat.  Tenía tres opciones: cargar con un car seat para todos lados (No!), alquilar un auto con car seat (costo adicional) o utilizar transportación pública. Descubrí que viajar en taxi se considera transportación pública y no requiere car seat. Así que planifiqué las estadías en hoteles céntricos que permitieran caminar o tuvieran un metro cerca. A veces UBER ofrece car seat, pero no en todos los lugares.
  • Los autobuses hop-on/hop off fueron una salvación. Cuando vamos de visita por primera vez a un lugar, nos gusta tener una idea general del sitio, antes de decidir a cuál museo o parque ir. Estos autobuses son una alternativa excelente porque te ofrecen transporte por toda la ciudad, un tour con la descripción de los lugares importantes y tu niño no necesita car seat. Básicamente separamos este servicio en cada ciudad que fuimos y no nos arrepentimos. Tratamos de hospedarnos cerca de alguna de las paradas y ya teníamos transporte para toda la estadía, ya que estos autobuses circulan la ciudad todo el día y en ocasiones ofrecen boletos por varios días.

3. Estadía

  • Inicialmente separé cuartos con camas king, pero luego me rendí ante la idea de que mi hijo todavía se trepa en nuestra cama y decidí no luchar contra eso en un viaje. Así que separé cuartos con dos camas queen y fue de las mejores decisiones que tomé.

4. Itinerario

  • Hay que ser justo y tener en cuenta que un viaje como este no es un viaje de aventuras extremas, pero tampoco un viaje de esta naturaleza es para el niño solamente. Así que traté de acomodar actividades para todos en cada visita. La mayoría de las ciudades tienen parques, museos de niños, acuarios u otras actividades. Así que planificamos estas visitas durante las horas activas del niño y aprovechábamos sus siestas para darnos el break de comer o complacer a papá con sus cervezas artesanales. Además, como visitamos varias ciudades, procuré pernoctar al menos dos noches en cada una, para evitar hacer viajar al bebé muy frecuentemente.

5. Comidas, Vestimenta y Salud

  • Cargar con comida de bebé, pañales para tres semanas y leche de bebé en una maleta me costaba cerca de $50 en el avión. Así que decidí que llevaría sólo comida, pañales y leche para unos días e identifiqué farmacias en cada lugar en dónde podía encontrar dichos productos. Además, identificaba con tiempo los restaurantes a los que iríamos, asegurándonos que pudieran prepararnos algún plato sencillo o majado para el bebé, para no depender todo el tiempo de las comidas preparadas.
  • Los bebés ensucian mucho. Pero descubrí que la mayoría de las ciudades tienen laundromat que reciben la ropa, la dejas y te vas a pasear. Al regresar está lavada y doblada por $10. Éxito total. Así que planifiqué sacar un día a la semana para lavar la ropa. Ese día generalmente era el día antes de salir a la próxima ciudad o el día de llegada, de manera que no se malgastara un día de viaje en esto. Ah! Y OJO, que las condiciones del clima pueden variar de un momento a otro. Hay que estar preparados. Lo ideal es vestir a tu bebé con “layers”. O sea, camisita, sweater, chaqueta y sabanita, por si acaso.
  • Es imposible predecir si tu hij@ se va a enfermar en un viaje. Pero todo es cuestión de precaver. Mantener sus cositas limpias, evitar contacto en áreas públicas, llevar siempre desinfectante y toallitas húmedas y limpiarle las manos con frecuencia es crucial. Además, escogimos qué nos llevaríamos en caso de enfermedad, siempre pensando qué sería difícil de conseguir o costoso de comprar. Al final, decidimos llevar un bultito de medicamentos en general y la bomba respiratoria, que luego resultó que no la venden sin receta, así que fue una buena decisión. Gracias a Dios no tuvimos que usarla, pero estas cosas son como los seguros, que es mejor tenerlos y no necesitarlos, que necesitarlos y no tenerlos.

6. Coche

  • Esto es una categoría aparte porque escoger el coche apropiado puede hacer toda la diferencia del mundo. El coche se convertirá en una extensión de ti y tu bebé. Allí tu hij@ dormirá mientras caminas por la cuidad, comerá en alguna parada inesperada y hasta se convertirá en tu cambiador en ocasiones. Así que toma tu tiempo en escoger un coche liviano, versátil y fuerte, ya que pasará de aviones, taxis, carreteras, caminos de tierra, entre muchos.

7. Seguro de Viaje

  • Finalmente, una de las cosas que aprendí luego del Huracán María es que hay que evaluar los riesgos en todo en la vida y contemplar como parte de nuestro presupuesto los seguros que apliquen. En este caso, me sorprendí con la facilidad que pude acceder mi seguro de viaje (tanto aéreo como de crucero) a través de www.segurotravel.com, un website que provee la facilidad de obtener el seguro online para residentes de Puerto Rico. En países extranjeros el seguro tradicional no cubre gastos médicos, por lo que saber que mi bebé y nosotros estábamos cubiertos me dio mucha tranquilidad.

En estos días me puse a ver las fotos del viaje para ver cuáles subía a Facebook. Reviví tantos momentos especiales: recordé cómo las personas sonreían a mi hijo en el aeropuerto (es increíble cómo un bebé hace sonreír hasta al más amargado), cómo mi bebé se convirtió en el rey de un crucero repleto de personas en la edad de oro, y cómo nuestro chiquitín sonreía con asombro cada vez que veía algo nuevo. Aunque fue un viaje intenso y retador, luego de ver las fotos concluí dos cosas: que valió la pena y que no lo vuelvo a hacer. Algo así como lo que uno dice después de un parto.

@2019 Segurotravel.com

Nuevo app para encontrar vuelos baratos

¿Cuándo conseguir los pasajes de avión más baratos? La respuesta la tiene Google Flights, que se actualiza con un algoritmo que tiene en cuenta el histórico de precios de las rutas para alertar de cuándo subirá  el precio y de cuándo es mejor adquirir el boleto. Pero esa es solo una de las muchas funcionalidades que ofrece esta herramienta, que, además, ofrece valiosos consejos antes de decidir un boleto u otro.

El portal de Condé Nast Traveler señala que una de las funciones es ayudar a realizar una ruta. Supongamos, por ejemplo, que quieres hacer la Ruta 66 por Estados Unidos, pero no tienes muy claro por dónde empezar. Solo tienes que introducir tu lugar de partida en “Descubre viajes” y elegir el país como destino, o incluso, si quieres cercar más la búsqueda, escribir un estado en particular.

Articulo via el Nuevo Dia www.elnuevodia.com

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